2012

Es extraño como la vida, la historia, tiende a ser circular, a repetirse.

Sin realmente planearlo me encuentro escribiendo nuevamente en un tren, un 31 de diciembre, y más o menos a la misma hora. El año pasado iba de Bologna a Trieste, pasando por Venezia. Hoy estoy más cerca, yendo a Tortosa.

Pienso quizás escuchar el mismo disco que venia escuchando hace un año, Le Roi est mort, vive le Roi! De Enigma, pero vengo escuchando mejor las variaciones Goldberg, tocadas por Glenn Gould, la versión de 1981. Como dice Enigma, las cosas cambian, pero nada cambia, y sin embargo, hay cambios.

Ahora veo el mar, en vez de la campiña italiana.

Y… Importante… Ahora no estoy tan inspirado para escribir… Quiero simplemente disfrutar la música, el paisaje, el atardecer. He visto demasiado pocos atardeceres en este año y medio que llevo en Europa…

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